Anuncio
Anuncio
Anuncio
A LeBlanc le encanta su papel de archidemonio, pero hasta una mente maestra del sufrimiento necesita vacaciones de vez en cuando. En la playa, es inflexible con su descanso y solo lo interrumpe para embadurnar de maldiciones a bañistas desprevenidos como si fueran crema solar. Además, cuando anhela saborear un poco de agonía, su devota capa mayordomo, Belceburbujas, se la sirve en bandeja.