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No es fácil ser la jefa de camareros de la Trattoria Pomodoro, aunque nunca se diría por la forma en que se desenvuelve Irelia. En cuanto los clientes se sientan, ella les sirve una cesta llenita de colines, calientes y recién salidos del horno. Podríais preguntarle de qué está hecho el pan (o de qué es capaz), pero la mayoría de los comensales deciden que es mejor no saberlo.